12 de octubre de 2011

"Queremos que los ojos del mundo se pongan en el conflicto educativo de Chile"

.
.
Caleta Portales. Valparaíso
foto: Luis Pita

esto ha dicho Giorgio Jackson, uno de los principales líderes del movimiento estudiantil chileno que desde hace cinco meses protesta por una educación pública y de calidad. Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) y alumno de ingeniería, Giorgio Jackson, de 24 años, ha sido uno de los protagonistas del conflicto que tiene al presidente Sebastián Piñera sumido en una crisis de popularidad, con un respaldo del 30% según las últimas encuestas.

El miércoles, estudiantes de secundaria, universitarios y profesores rompieron el diálogo con el Gobierno tras apenas dos reuniones. Acusaron al Ejecutivo chileno de intransigencia, mientras que el portavoz de La Moneda culpó a un grupo de estudiantes radicales de que se hayan detenido las conversaciones. Jackson discrepa: “La única posición que se ha endurecido es la del gobierno de Chile y por ello el diálogo ha sido infértil. Fijó su posición y de ahí no se ha movido un centímetro, porque esta movilización no toca algo superficial ni cosmético, sino que va al meollo de la ideología de la derecha de este país. Y nosotros aspiramos a que eso se transforme”.

Jackson, junto a otros líderes del movimiento, viajará el jueves a París, Bélgica y Suiza a entrevistarse con representantes de la OCDE, Naciones Unidas y el Parlamento Europeo. Sostendrán encuentros, además, con Edgar Morin y Stéphane Hessel, el líder de los indignados. “Tendremos una agenda internacional muy potente para dar conocer lo que está pasando y que los ojos del mundo se pongan en el conflicto educativo de Chile, porque es una de las primeras grandes crisis del experimento neoliberal que se impuso en este país. A este gobierno le importa mucho el márketing, lo que se ve hacia fuera, la imagen, y denunciar lo que ocurre puede generar más presión que las mismas tomas de los colegios y universidades”.

El estudiante chileno cree que algunos alumnos podrían perder el año académico, uno de los escenarios que el Gobierno ha querido evitar. “Hay estudiantes dispuestos a perder el segundo semestre, sobre todo en los liceos, donde se preguntan: ¿Para qué volver a clases si no va a cambiar mi vida? Estoy convencido de que, si llegan las soluciones, los estudiantes van a regresar a las aulas. Para nadie es un hobby estar movilizados y el Gobierno ha sido sumamente indolente frente a esta situación”.

El Gobierno ha anunciado que, al margen de que el diálogo con los estudiantes y profesores se haya suspendido, continuará enviando proyectos de ley sobre educación al Parlamento y que no esperará a los jóvenes. “Que un Gobierno sienta que el voto es un cheque en blanco para hacer lo que ellos quieran independientemente de que las demandas estudiantiles tengan 80% de apoyo a cinco meses de la movilización, demuestra el fracaso de nuestro sistema político. Y esa enfermedad también se advierte en el Congreso. Llamamos a los parlamentarios a que no se legisle a espaldas de la ciudadanía”, apunta Jackson.


fuente: El País

foto: Luis Pita

.

.

.